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Códigos deontológicos: una garantía para el público y una guía para el traductor 

Por Maria Ortiz Takacs, trad. a./C. Tr.

La deontología es “la parte de la ética que trata de los deberes, especialmente de los que rigen una actividad profesional” (Diccionario de la Real Academia Española). En el caso de la traducción, la función deontológica está dada por los distintos colegios o asociaciones profesionales. Algunos de ellos fueron creados por ley del poder ejecutivo, mientras que otros son el resultado de movimientos asociativos de los propios traductores. Independientemente de la manera en que hayan sido fundados, la mayoría de los organismos que reúnen a los profesionales de la traducción cuentan con un código deontológico. 

Objetivar lo subjetivo

Los códigos deontológicos definen las obligaciones mínimamente exigibles a los profesionales y tipifican las infracciones y las consecuentes medidas disciplinarias relacionadas con el ejercicio de la profesión. Sin embargo, la deontología va mucho más allá de la simple tipificación de faltas. Debido a su estrecha relación con la moral, esta rama de la ética exige que el profesional asuma un compromiso que excede las reglas formalmente establecidas. Las conductas inadmisibles desde el punto de vista ético son aquellas que, sin contravenir las leyes o normas jurídicas vigentes, implican actos de carácter reprochable o poco transparente. Si bien esta definición es clara, al ser la moral parte del fuero interno del individuo, la noción de “conducta inadmisible” puede variar entre los miembros del colectivo. Así, los códigos deontológicos intentan nivelar el campo de juego al oficiar como guía en cuatro ámbitos de la práctica profesional: la relación del traductor con la sociedad, con sus clientes, con sus colegas y con la profesión en sí. 

En la misma sintonía

Circuit consultó los códigos de deontología de varios colegios y asociaciones de traductores en países de habla hispana para averiguar cuáles son los principios de conducta profesional que todos ellos comparten. Si bien no hay una estructura modelo a la que respondan todos los códigos, varios temas son recurrentes. La siguiente es una lista no exhaustiva de dichos temas: 

  • CONFIDENCIALIDAD

Asociación Cubana de Traductores e Intérpretes (ACTI): “El traductor-intérprete deberá guardar la confidencialidad de las informaciones del Estado o del patrimonio de personas jurídicas o naturales…”.

Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (ASETRAD): “Los miembros de la asociación respetarán los intereses legítimos de los clientes respecto a la confidencialidad y, por tanto, considerarán secreto profesional cualquier información de la que tengan conocimiento a través del ejercicio de su oficio”.

  • IDONEIDAD

Asociación Colombiana de Traductores e Intérpretes (ACTTI): “[El asociado deberá] abstenerse de aceptar una traducción por la cual no pueda responder adecuadamente”.

Colegio de Traductores e Intérpretes de Chile (COTICH): “[El colegiado] debe abstenerse de aceptar trabajos en campos del saber que no sean de su competencia…”.

  • IMPARCIALIDAD/NEUTRALIDAD

Asociación de Traductores e Intérpretes del Ecuador (ATIEC): “El miembro se mantendrá siempre neutral, imparcial y objetivo…”.

Asociación Profesional de Traductores e Intérpretes Judiciales y Jurados (APTIJ, España): “El intérprete o traductor permanecerá en todo momento imparcial y neutral…”. 

  • HONESTIDAD

Colegio Mexicano de Licenciados en Traducción e Interpretación (CMLTI): “Los miembros del CMLTI deberán ser honestos, leales y conducirse con verdad ante sus clientes o patrones en todo momento…”.

Colegio de Traductores Públicos del Uruguay (CTPU): “Los miembros… considerarán secreto profesional cualquier información de la que tengan conocimiento a través del ejercicio de su oficio”.

  • COMPETENCIA DESLEAL

Asociación de Traductores e Intérpretes del Ecuador (ATIEC): “Los Miembros se abstendrán de cualquier competencia desleal contra otros colegas”.

Asociación Guatemalteca de Intérpretes y Traductores (AGIT): “[El asociado] no debe aplicar métodos de competencia desleal para atraer o retener clientela propia o de otro profesional asociado o no asociado a esta organización”.

  • PUBLICIDAD

Colegio de Traductores del Perú (CTP): “Toda publicidad en la que se ofrezcan servicios profesionales deberá hacerse en forma digna y mesurada, evitando lesionar el prestigio de sus colegas”. 

Colegio de Traductores Públicos de la Provincia de Córdoba (CTPPC, Argentina): “Toda publicidad en la que se ofrezcan servicios profesionales debe hacerse de manera tal que no menoscabe la dignidad de la profesión”.

  • HONORARIOS

Colegio de Traductores Públicos del Uruguay (CTPU): “En materia de aranceles, [el traductor] deberá respetar los usuales y normales establecidos por el Colegio de Traductores Públicos del Uruguay”.

Colegio de Traductores Públicos de la Ciudad de Buenos Aires (CTPBA, Argentina): “…el traductor público debe convenir con su cliente o destinatario de su traducción los honorarios establecidos por el CTPCBA o por la ley de honorarios para traductores públicos, si la hubiere”. 

  • MEDIDAS DISCIPLINARIAS

Asociación Cubana de Traductores e Intérpretes (ACTI): “La comisión de cualquier acto que viole los principios y normas establecidos en el presente Código de Ética podrá dar lugar a las siguientes medidas disciplinarias…”.

Asociación Guatemalteca de Intérpretes y Traductores (AGIT): “Toda trasgresión al presente Código será sujeta a sanción según lo estime el Tribunal de Conducta constituido por la Junta Directiva…”.

Valiosos para todos

Los elementos comunes de estos códigos deontológicos reflejan el consenso de las organizaciones que agrupan a los traductores —y, en ciertos casos, a los intérpretes y a los correctores— en lo que se refiere a la conducta profesional admisible y deseable. Mediante la aplicación de criterios uniformes exigidos a todos los colegiados, los códigos suponen un valor agregado tanto para los clientes como para los miembros de las asociaciones. Por un lado, ofician como garantía para la sociedad. Por otro, al regular la profesión desde el punto de vista ético, confieren mayor prestigio profesional y sirven de guía para resolver los dilemas morales a los que el traductor se enfrenta en el desempeño de sus funciones. Sin el marco regulatorio que los códigos deontológicos aportan, los colegios y asociaciones de traductores no podrían garantizar el cumplimiento de su misión de proteger al público y de resguardar la dignidad de la profesión. 


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