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El proceso traductor: entre la lógica y la emoción

La traducción, una disciplina relativamente joven, ofrece un abanico enorme de investigación teórica y empírica. Los estudios realizados hasta la actualidad tratan diferentes vertientes traductológicas que recogen desde los aspectos más técnicos hasta cuestiones artísticas. Sin embargo, escasamente se ha estudiado el estado psicológico del traductor respecto a los retos que enfrenta cuando lidia con textos de contenido impactante. 

Por Luisa María Batista Espinosa, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Konstantina Konstantinidi, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, y Francisco Javier Batista Espinosa, Universidad de La Laguna, España

En el año 2019, se llevó a cabo un estudio experimental en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria con el fin de evaluar la posible alteración del estado de ánimo de los traductores ante textos con carga emotiva negativa. El objetivo principal era comparar las emociones antes y después de la traducción entre dos grupos conformados por traductores profesionales y no profesionales. El fin era evaluar el grado de influencia de los textos con carga emotiva negativa en el estado anímico de los participantes y su posible impacto en el texto meta (TM). 

James Holmes, Alicia Bolaños, Riitta Jääskeläinen y ​​Séverine Hubscher-Davidson son algunos de los pocos autores que han realizado estudios en el ámbito de la denominada «psicología de la traducción». Sin embargo, la investigación de estos traductólogos se centra, principalmente, en los procesos cognitivos —como la percepción, el aprendizaje y la resolución de problemas— y en las emociones relacionadas con la motivación y las actitudes de los traductores. Otros autores, como Marcia Clark, Sandra Gioro, Dominique Baistow y Carmen Valero-Cracés, han estudiado el impacto psicológico y emocional en los traductores e intérpretes, aunque la mayoría de sus trabajos se enfocan en la interpretación de los servicios públicos y en el ámbito sanitario, campos en los que los temas particularmente emotivos son más comunes. Debido a este escenario en el que predominan las emociones de carga negativa, como dolor, luto, frustración y desesperación, el traductor/intérprete ya no se limita a transferir la información, sino que se involucra emocionalmente.

A diferencia de las investigaciones realizadas anteriormente, y a partir de la necesidad planteada en otros estudios de investigar sobre el estado anímico del traductor frente a la información textual, el experimento se concentró exclusivamente en el impacto emocional de un texto emotivo, y no en los procesos cognitivos, referidos, principalmente, al pensamiento reflexivo y lógico. En el estudio participaron seis individuos, clasificados en dos grupos: tres traductores profesionales y tres no profesionales. Los participantes tradujeron un fragmento del artículo de Meridith Kohut e Isayen Herrera, publicado en el periódico The New York Times en 2017, que narraba la historia real de la muerte de un bebé en Venezuela debido a la escasez de alimentos y a la malnutrición de los niños en el marco de la crisis que atraviesa dicho país desde 2015. Con el fin de aumentar la emotividad del texto, se utilizaron las imágenes impactantes del artículo original. Bajo la supervisión de los investigadores, las traducciones se realizaron de manera individual y en momentos diferentes para cada participante.

Este estudio empírico se basó en una doble metodología a fin de generar resultados cualitativos y cuantitativos. Por lo tanto, para registrar las conductas y los pensamientos de los sujetos durante la traducción, se emplearon los TAP (Thinking Aloud Protocols) o «protocolos de pensamiento en voz alta», una herramienta diseñada para estudiar los pensamientos y las emociones de las personas ante ciertas experiencias desde una percepción subjetiva. Durante todo el proceso, los sujetos verbalizaron todos sus pensamientos, tanto aquellos relacionados con la tarea asignada como aquellos irrelevantes, y las sesiones fueron grabadas en audio para su posterior análisis psicolingüístico. Además, para generar datos cuantitativos, se empleó la Escala de Valoración del Estado de Ánimo (EVEA), un instrumento de evaluación psicológica que los participantes recibieron antes y después de la traducción con el fin de comparar la posible alteración de su estado anímico.

Primero humanos, luego traductores

Los resultados indican una falta de homogeneidad en el impacto experimentado por los seis sujetos. Por un lado, el 66% de los traductores profesionales afirmó que el texto los afectó emocionalmente, mientras que todos los sujetos no profesionales puntuaron más alto en las escalas «tristeza-depresión», «ansiedad» e «ira-hostilidad», tras la finalización de la traducción.

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Gráfica 1. ​​Medias totales de todos los sujetos.

Como se ve en la gráfica, las emociones negativas se incrementaron, mientras que las positivas disminuyeron, en mayor o en menor medida, en ambos grupos. Por lo tanto, se ha podido constatar que los textos emotivos afectan emocionalmente a los traductores y que no existen grandes diferencias entre traductores profesionales y no profesionales. No obstante, se recomienda la repetición de la investigación con grupos experimentales más amplios, con el fin de generar resultados relacionados con la cuantificación de las emociones y su posible alteración tras la traducción de contenidos que puedan influenciar el estado psicológico del traductor.

Queda pendiente investigar cuáles son las variables implicadas en la manera en la que un texto emotivo afecta al traductor, como su relación personal con el tema, la especialidad o la personalidad del traductor. Del mismo modo, analizar la calidad del TM podría suscitar cierto interés para comprobar si la influencia de las emociones negativas también se refleja en la calidad final de la traducción. 


Referencias bibliográficas:

Para una visión más amplia de las referencias mencionadas en el artículo, consultar la siguiente publicación: ​​https://doi.org/10.21071/hikma.v20i1.13007

Luisa María Batista Espinosa es traductora e intérprete por la Universidad de las Palmas de Gran Canaria y actualmente está finalizando dos másteres, uno en Español y su Cultura en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y otro en Formación del Profesorado en la Universidad de La Laguna. Ha publicado varios estudios acerca de la influencia de las emociones en la traducción y se dedica a la enseñanza de lenguas extranjeras.

Konstantina Konstantinidi es doctora en Traducción y profesora asociada en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Ha publicado varios estudios relacionados con el cognitivismo, el aprendizaje y la adquisición de la L2, la psicolingüística y el pensamiento filosófico como método del proceso enseñanza-aprendizaje de la lengua extranjera, entre otros. Actualmente, está finalizando sus estudios en Psicología, en la Universidad Oberta de Catalunya.

Francisco Javier Batista Espinosa es licenciado en Psicología por la Universidad de La Laguna y Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Madrid. Posee dos másteres en psicología deportiva y psicología educativa. Es profesor de la Universidad de La Laguna y de la Universidad Europea de Canarias. Ha publicado varios estudios sobre inteligencia y educación emocional en el ámbito de la psicología deportiva y educativa. 


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